Cómo llegar a la Ruta de la Montaña Arco Iris

Algunos destinos de mi lista definitiva de viajes tienen tanto que ver con el viaje como con el lugar en sí. La legendaria Montaña Arco Iris, Vinicunca, es sin duda uno de ellos. Me he pasado siglos mirando fotos de sus surrealistas rayas pintadas, pero lo que también ansío es el increíble viaje por carretera para llegar hasta allí. Ya me imagino saliendo de la mágica y antigua ciudad de Cuzco (3.399 metros) en la tranquila oscuridad previa al amanecer, con un termo de té de coca caliente en la mano, y viendo cómo se despliegan los salvajes paisajes de los altos Andes mientras conducimos hacia ese pico emblemático.

Llegar allí no es un simple traslado; es una parte vital de la aventura, un ascenso gradual a otro mundo. La anticipación que imagino sentir en ese trayecto forma parte de la magia. Para cualquiera que, como yo, esté desesperado por ver esta maravilla natural, averiguar el «cómo» es el primer paso. He aquí un desglose de las formas en que he planeado realizar este viaje.

Las principales rutas a la famosa montaña

Hay dos rutas principales que conducen a la clásica Montaña del Arco Iris, Vinicunca, y la elección entre ellas a menudo depende del operador turístico o de tu preferencia por una caminata más corta o ligeramente más desafiante.

  • La Ruta de Cusipata: Ésta se ha convertido en la ruta más popular y directa. El trayecto en coche desde Cuzco es más corto, y la caminata en sí es un ascenso más gradual. Me encanta cómo suena ésta: parece la forma más eficaz de llegar al premio.
  • La Ruta de Pitumarca: Ésta era la ruta original y es conocida por ser ligeramente más larga y desafiante. Para quienes deseen un poco más de esfuerzo físico y potencialmente menos gente, ésta parece una opción increíble.

Opción 1: La visita guiada clásica

Ésta es, con diferencia, la forma más popular y sencilla de llegar a Rainbow Mountain, y sinceramente, para un viaje como éste, es la opción que más me llama. Me encanta la idea de un viaje completo en el que la logística esté controlada, permitiéndome centrarme por completo en la experiencia.

Cómo es el día: Imagino que me recogen en mi hotel de Cuzco sobre las 3 o las 4 de la madrugada. Es un comienzo temprano, pero es esencial para llegar a la montaña antes del sol más inclemente y de las mayores multitudes. El viaje en autobús privado o furgoneta dura unas dos o tres horas. Yo planearía echarme una siesta, pero sé que probablemente estaría demasiado excitada, sólo mirando por la ventanilla. La mayoría de las excursiones hacen una parada convenientemente turística en un pueblecito como Cusipata (3.310 metros) para tomar un buen desayuno y reponer fuerzas para la caminata que nos espera. Desde allí, hay una hora más de viaje por una sinuosa carretera de montaña hasta el comienzo del sendero en Phulawasipata (4.626 metros). Un guía dirige la caminata, proporcionando oxígeno a los que tienen dificultades con la altitud y compartiendo historias fascinantes sobre la región. Tras la caminata, suele haber un almuerzo bufé en Cusipata antes del viaje de vuelta a Cuzco, al que se llega a primera hora de la tarde. Es un día largo, pero épico.

Opción 2: El viaje privado

Para los que anhelamos un poco más de flexibilidad y un toque personal, lo mejor es organizar un viaje privado con un taxi o un guía especializado. Esto tiene un enorme atractivo para mí.

La experiencia: Me encantaría tener la libertad de personalizar el día. Podríamos salir un poco antes o después que los grupos de turistas, pudiendo perdernos las horas punta. Me imagino pidiendo al conductor que se detenga cada vez que se presente un paisaje impresionante e intacto para hacer una foto. No habría prisas; el día transcurriría a mi propio ritmo. Esta opción permite una conexión más profunda e íntima con el viaje, transformándolo de una excursión en una expedición personal. Es una opción más cara, pero para un viaje que se hace una vez en la vida, es una que definitivamente estoy considerando.

Un paso crucial: La estrategia de aclimatación

No hablemos del hecho de que no puedes simplemente volar a Cuzco y dirigirte a la Montaña Arco Iris al día siguiente. Para llegar hasta allí también hay que preparar el cuerpo. La cumbre, Vinicunca, se encuentra a unos increíbles 5.036 metros, y el mal de altura es un grave riesgo que puede arruinar toda la experiencia.

Mi plan personal: Tengo pensado pasar un mínimo de dos o tres días completos aclimatándome en Cuzco o en el Valle Sagrado antes de intentar este viaje. Me lo tomaré con calma, caminando por la ciudad, bebiendo mucha agua y té de coca, y evitando las comidas pesadas o el alcohol. Esto no es sólo una recomendación; para mí, es una parte innegociable del viaje. Se trata de respetar el poder de las montañas y de asegurarme de que llego al inicio del sendero sintiéndome fuerte, sano y preparado para disfrutar de cada momento del impresionante paisaje de gran altitud.

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