La Montaña Arco Iris ha estado firmemente en mi lista de viajes desde hace lo que parece una eternidad. Me cautiva por completo la idea de encontrarme ante ese paisaje surrealista y rayado. Pero también soy plenamente consciente de que un viaje a un lugar tan salvaje y remoto exige respeto. No sólo quiero ver la montaña; quiero experimentarla. Anhelo esa sensación de llegar a la cima, sintiéndome fuerte, vibrante y plenamente presente para empaparme de la magia absoluta del momento, no jadeando y deseando que se acabe.
Para mí, la preparación física para este viaje no es una tarea, sino una parte emocionante y esencial de la propia aventura. Se trata de dar a mi cuerpo la mejor oportunidad posible de disfrutar de una de las caminatas a gran altitud más increíbles del planeta. La caminata no es un maratón, pero la altitud extrema es el verdadero reto. He aquí cómo pienso preparar mi cuerpo para esta excursión definitiva.
Empecemos con la parte más importante de la preparación física, que tiene lugar incluso antes de que pienses en tus zapatillas de montaña. La altitud es el acontecimiento principal. El inicio del sendero se encuentra a una altura vertiginosa, y la cima de Vinicunca (Montaña Arco Iris) se eleva a unos increíbles 5.036 metros (16.522 pies). La única forma de preparar tu cuerpo para esto es aclimatarte adecuadamente. Este es el último cambio de juego.
Mi estrategia personal: Tengo previsto llegar a la hermosa ciudad de Cuzco (3.399 metros) y pasar allí al menos tres días completos antes de la caminata. No iré con prisas. En lugar de eso, imagino días lentos y tranquilos. Pasearé por las encantadoras calles de San Blas, disfrutaré de la cultura local y conectaré con la vibrante energía de la ciudad. Durante este tiempo, beberé mucha agua y el mate de coca local, un remedio tradicional para la altitud. Este enfoque de viaje lento no es sólo para disfrutar; es una estrategia crucial para permitir que mis glóbulos rojos se adapten a los niveles más bajos de oxígeno.
Aunque la aclimatación es clave, tener una sólida base de forma cardiovascular marcará la diferencia. A más de 5.000 metros, hay mucho menos oxígeno en cada respiración, lo que significa que el corazón y los pulmones tienen que trabajar mucho más. Quiero que el motor de mi cuerpo funcione con la mayor eficacia posible.
Plan de preparación física técnica: En las semanas previas a mi viaje, me centraré en un ejercicio cardiovascular constante.
Un cuerpo fuerte y estable hará que la caminata resulte mucho más llevadera. El sendero es una subida constante, y unas piernas fuertes me impulsarán hacia delante. Un tronco fuerte es igual de importante para mantener el equilibrio y la estabilidad en el terreno irregular.
Mi rutina previa al viaje: No necesito convertirme en una levantadora de pesas, pero sin duda incorporaré algunos ejercicios sencillos y eficaces con el peso corporal a mi rutina antes de partir.
Cómo me preparo en las 24 horas previas al viaje es un paso final fundamental. Se trata de prepararme para tener éxito el gran día.
Mi ritual de víspera de la marcha: El día anterior a la marcha será tranquilo.